Contestatario, inteligente y creativo, así es el
arquitecto Walter Jolly Herrera con más de medio siglo encima. Se ‘formó’ en el
Colegio Militar Leoncio Prado y por la década de los ochenta pasó a
‘deformarse’ en la Universidad Nacional Federico Villarreal.
Tuvo una vida universitaria muy agitada, no terminó
la carrera en el lapso establecido, sin embargo se tomó su tiempo para
disfrutarla. Perteneció al Frente de Estudiantes de su facultad, fue uno de los
líderes que comandaron el primer levantamiento justo de la masa estudiantil,
hecho histórico en el local de Arquitectura.
Jolly escoltado de personas realmente valiosas,
como ‘Ríos’ o ‘El colorado Harry’, lograron que los reclamos del alumnado sean
escuchados. Este grupo denunció actos de corrupción, cobros indebidos y malos
manejos de las autoridades de turno en la facultad.
Aguerridos, decididos y seguros, fueron las
características básicas para que el público confiara en ellos, pues su
capacidad motivacional y protestante eran sus armas fundamentales para obtener
lo trazado y así lo consiguieron. Los resultados saltan a la vista en esta
época, ya que la Facultad de Arquitectura es una de las mejores educativa,
institucional y estructuralmente de la Universidad Villarreal.
Después de casi treinta años de lo sucedido, ahora
el arquitecto combate por otra gran causa. Esta vez es un referente de la lucha
por la conservación de la arquitectura e identidad peruana. Walter Jolly es un
activo defensor de los Patrimonios Culturales del país y precisamente en este
momento es una de las cabezas del colectivo ‘Salvemos el Palais Concert’,
agrupación que posee como objetivo principal, el concientizar a la ciudadanía
peruana sobre el valor y significado de esta reliquia, proponen que debe ser
proclamada intangible por su rica historia y relevancia cultural. Walter Jolly y compañía seguirán en pie de lucha, aunque Ripley ya sea
una realidad.

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